Solsticio

Te extraño.
 
Extraño tu voz, la manera en que me hacías reir, las veces que me preparaste el desayuno, nuestros recorridos por la ciudad, las tardes de videojuegos, las visitas inesperadas, las llamadas por la mañana, los findes de película...

Luego despierto y reparo en que tú no me extrañas, porque todo se resumió a mi querer.

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