Ontología

Llegué al punto de mi vida donde reconozco mi voluntad de insultar gente, en caso de haber sido insultada primero.

Todo comenzó cuando reconocí mi condición animal y mi instinto agresivo. Luego vinieron las oleadas de violencia; me hice rechazarlas, pero eventualmente aprendí a vivir aceptando su presencia.

Existencia, permanencia y latencia.

Reconocí mi capacidad de quitar vida, de desmembrar y de golpear.

Reconocí mi fuerza para usar hachas, martillos y sierras.

Descubrí que la sangre es inherente a lo vivo, y por ende, a lo muerto.

De dónde vengo… A dónde quiero ir…

Reconocí mi capacidad de dar abrazos, caricias y besos.

Descubrí mi necesidad de dormir acompañada, saludar por las mañanas y desear futuros bellos.

Descubro cada mañana mi deseo social, racional y corporal.

Acepto cada noche mi integridad; que pudo quebrar a alguien durante el día, pero no lo hizo.

Así que, desde este punto, si es necesario pasar sobre pedazos (mal llamados Humanos), no voy a poner la empatía y el respeto de por medio.

Primero existimos en cuerpo y después en comunidad.


-F

Comentarios

Entradas populares