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Me puse a contarle mi crítica de una obra a mi mamá y me dijo:
- ¡Ay, qué mamona!
Y que agarro y que le digo:
-Aiñ, sisoy...
¿Y saben qué? ¡¿SABEN QUÉ?! No me he partido años en estudiar Teatro como para no tener una postura y opinión en lo que queda de mi vida. ¿Acaso no me he incomodado lo suficiente como para no tener un criterio diferente? ¿Acaso no he vivido emociones de ambos lados como para saber qué quiere un espectador?
Un día dije que no estudiaría algo "científico" porque no quería repetir lo que me enseñaron. Luego descubrí la Investigación y mis ideas empezaron a ser cirqueras.
La crítica buena no existe, la crítica mala no existe, la critica constructiva no existe, la crítica destructiva no existe. Solo existe la crítica, y su trabajo es Cuestionar y Dialogar (así, en conjunto). Lo que el emisor de la crítica haga con ella es meramente su problema, su ética, sus ideas y demás.
Por esto, yo no creo que el Teatro deba de ser un ente único e inamovible. Hoy día, puedo tener una definición mía de lo que es el Teatro. No me la inventé, no me la plagié, no me la saqué de la manga; la sigo trabajando con lo que hay, con lo que hubo y con lo que me gustaría que hubiera.
Y si ustedes están listes para esta conversación, nos vemos en los columpios para platicar.
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