Ojos color avellana:

Alguna vez en la noche me preguntó:

-¿Y cómo se va a llamar? 
-No sé, lo voy a pensar. 

Dos días después le dije que ya sabía cómo quería se llamara mi primera hija:

-¿Cómo?
-Adivina. 
-Pues no sé. 
-Índigo.

(...)

Su expresión era una mezcla de asombro y encanto. Vi en sus ojos tres kilómetros de pensamientos, dudas y respuestas que no paraban de avanzar -Es un gran nombre- me dijo después de un rato.

Esa plática no la retomamos jamás. Sí, hablábamos de asuntos similares que implicaban el mismo compromiso, pero nunca igual. Un día la cosa empeoró y, no sé si ambos, pero yo sí lloré internamente. Eso fue lo último. 

Hoy en la mañana reflexionaba sobre un texto que ya les compartí; una carta para mi futurx Índigo. Sea el Ser que se forme, y sea del 50% que yo elija, seguro estará en alguno de mis futuros. 

Acabo de ver que Evaluna y Camilo tendrán un pequeño Ser. ¿Adivinan cómo se llama?

Ya sé, pero... Quizá esta sea la señal que estaba esperando para sentir que no hay nada perdido. Quizá era el alma que nos tocaba y que no llegó. O quizá solo sea un recordatorio del amor que se volverá a sentir. 

-F

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