Pancita feliz, corazón contento

En este mundo las pancitas están infravaloradas, ¿no? Si algo nos meten a la cabeza a las mujeres desde pequeñas es a desear tener el cuerpo escultural. Lo que no nos dicen es que hay mil formas de esculpir un cuerpo. Piensa en una campaña publicitaria sobre ropa para embarazo… Seguramente piensas en una mujer sonriente, con una playa o un bosque de fondo mientras carga y abraza una panza colosal de la cual está orgullosa… Si es así, déjame decirte que no existe solo una idea de maternidad, sino qué hay maternidades.

Pero el punto de estas letras no ese, es que pienses en la pancita. Piensa en una pancita con uno o dos bebés dentro. ¿Está linda no? Ahora cambiemos a una pancita llena de pozole, a una llena de chocolate, una llena de hormonas, una llena de salud o a una llena de amor. Sí, no lucen iguales, pero si piensas que la belleza solo tiene una forma de verse, te invito a que veas fotos de atardeceres.

Las personas embarazadas pueden ir por la calle felices y abrazando a su pancita con la mayor satisfacción del mundo, porque socialmente es lindo. Personas como yo, que no llevamos dos corazones dentro, ¿por qué no podríamos hacer lo mismo? Voy a un restaurante y la gente me mira cuando sobo mi pancita, mi barriga… Al usar blusas ombligeras, mi inconsciente me dice que debo apretar el abdomen; ¿cuáles son las maneras para llegar a tener un abdomen plano? De acuerdo, pero no quiero someterme a ninguna de esas opciones. Mi pancita merece amor, así esté formando un bebé o no. No esperaré a ser una humana gestante para poder darle amor a mi panza.

Barrigas con grasa, con músculo, con fajas, con bebés, con inflamación, con dolor e incluso con mucha salud; todas necesitan el mismo amor que se les da a las pestañas o a las uñas, el mismo amor que se merece todo mi cuerpo, todos mis sistemas.

Soy perfectamente imperfecta y soy feliz conmigo misma.

Comentarios

Entradas populares