Morada del día
Como yo soy una cosa rara que siempre se cuestiona todo, hace un par de semanas llegó mi propio turno. ¿Por qué soy feminista?
No me agrada la idea de decírselo a todo el mundo, porque pues cada quien tiene sus razones, pero en fin... Aquí estoy complejizándome.
Hasta me siento muy japi de saber que no crecí dentro de un ambiente patriarcal. ¡No que no! Crecí, de hecho, en un matriarcado petit. Fue bello. Mientras no conocí otra cosa, fue ese mi ambiente seguro. Tan seguro que, el día que me topé con el machismo, fue muy complicado de entender.
Luego pasaron cosas de la vida que afectaron a una niña que no sabía ni qué diablos hacer en la vida, entonces terminé influenciada por todo. ¡Por todo!
Creo que eso no responde por completo a la pregunta inicial, pero no importa. Hoy sí soy la doña -porque la encerración hizo lo suyo- que está japi por decidir adoptar algo que, dentro de este mundo, es lo bastante congruente como para practicarlo todos los días. Hoy mi hermana me preguntó que qué era la igualdad... ¿Cómo contestarle a una persona de 11 años de manera certera pero sin que se refleje una ideología de hueso colorado? Vamos, ella tiene derecho a que no se le imponga nada... Creo que por eso he llegado a pensar que si algún día en esta vida mi descendencia no se acaba conmigo, terminaré generando una casa con dinámicas simples y "humanistas", aunque sea una cosa compleja.
Sé que me dan miedo muchas cosas, pero hago mi trabajo y me mentalizo: "soy la hermana de les niñes que jamás vas a tocar". Y no solo físicamente, pues la vida se trastoca de muchas maneras. Mis prioridades de vida ya cambiaron, y prefiero invertir días enteros en hablar de sexualidad con mi hermana que sentarme a hacer tarea o estudiar para un examen. Prefiero jugar con mi hermano, a vertirme en chismes sociales sin sentido. No me canso de decir que muy probablemente ellos me están enseñando más cosas de la vida que lo que yo he aprendido en mis años escolares.
Está chido cuestionarme todos los días. Está chido hacer comunidad indistinta. Está chida la sororidad. Está chido el amor propio. Está chido romper esquemas. Está chido elegir quién ser y cómo ser. Está chido ir a desayunar y que la cuenta se la entreguen al hombre de la mesa, para que pongan cara de "quedé" al ver que él no paga toda la cuenta. Está chido porque día a día se reajustan cosas. Está chido ser cuestionada y reconfigurarse diario. Está chido navegar con una fé ciega basada en ideales comunes. Está chido ser moradita.
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