No delata, sino quema...
Su corazón seguía latiendo;
Aún después de haberlo aplastado, cortado, destrozado…
Tic, tac.
Avanzaba a pasos rojos.
Tic, tac.
El aire comenzó a silbar.
¿Lo oyes?
No es seco, no es húmedo.
Sabes que ahí viene, se acerca. No puedes hacer nada.
Los árboles empiezan a caminar.
Ni siquiera Dante lo vivió así.
El infierno es mejor.
Sería mejor.
Toc.
Toc.
Toc.
Gotas caen.
Gotas llueven.
Gotas mueren.
El mar sobre nosotros.
Gota a gota.
Ráfagas continuas acechan.
Mamá, ¿por qué no me avisaste que iría a la guerra?
Tic, tac.
Disparos mojados continuos.
Mi piel comienza a caer.
Gota a gota.
Nos fundimos con el agua.
Sí, la misma agua que alguna vez nos hizo crecer.
Comentarios
Publicar un comentario