Junio

¿Qué tienen en común una taza de chocolate caliente y una noche de acampada? 

Ambas se disfrutan muchísimo cuando se comparten con la persona que más amas en esta vida. Y me refiero a la persona que nos venden como la panacea, lavativas románticas de cerebro: La media naranja.

Nunca es la misma experiencia; sea el ex, la novia, el amante o tu mejor amiga. ¿Por qué hay diferentes tipos del verbo Querer? ¿Por qué buscamos y buscamos sin saber qué buscar? Nos deparan corazones rotos, noches alucinantes, encuentros casuales, desconocidos en fiestas, miradas tensas y llamas internas. 

¿Qué quieres? Fiesta, desenfreno, sexo, experiencia, adrenalina, poder, emoción, motivación, descargas y colores... A ver, intima. ¿Crees que es más intenso dormir con alguien a que sepas cuál es su fruta favorita? Te reto a que dures 10 minutos jugando a ver quién sabe más colores. Dime su posición favorita seguido de su género musical predilecto.

¿Ves? No todo se puede. Elige entre el lado sentimental y el lado carnal. ¿Tienes la seguridad plena de que es la opción que quieres? Junta las partes. Separa las partes. Juega con ellas si quieres. 

¿Eres tú contra el mundo? ¿Eres un completo o se complementan? ¿Son uno contra el mundo? ¡Quién fuera ese par de ojos que te miran a diario sin que sepas que eres lo más cautivador que han visto! ¡Quién fuera el lecho que cobija a seres unidos en un plano metafísico! ¡Quién fuera el cuerpo libre de ataduras placenteras! ¡Quién fuera el deseo latente! ¡Quién fuera los brazos plenos de apapachos! ¡Quién fuera tú, yo o ella! ¡Quién tuviera la valentía de ser nosotros en esta coincidencia de tiempo! ¡Quién fuera el viento que roza placeres y seres!

Ojalá tuvieras las fuerzas de entender la impermanencia nuestra y las finitudes eternas.

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